“La vida es bella” dicen algunos, no para un suicida. Cada día es un tormento, despiertas y no
lo quieres aceptar; en las noches llegas a suplicarle a Dios que sea la última. Esas personas
que quieren pintar todo de color de rosa te abruman, la vida es negra y con suerte hay
momentos grises. Quieres apagar todas las velas, todas las luces porque estás ansioso de
conocer la eterna y con esperanza pacífica noche de la muerte.
Han sido demasiadas cosas, antes y ahora lo siguen siendo, como si la vida quisiera verte
ahogándote, no ahogado al fin, pero, sufriendo. El dolor es bálsamo que te recuerda dos cosas:
que aun estas vivo, pero, lo que te alivia es que te dice que un día morirás porque algo así no
puede durar por siempre. Sin embargo, es el sufrimiento el que te tiene en pena, el que no te
deja respirar. Solo quieres que acabe y ojala supieras como hacerlo sin matarte.
Estudias, buscas en las religiones, en la psicología, couches… cualquier cosa, hay algo que les
le falta a todos los maestros de estas disciplinas: “la mirada del infierno”. Lo sabes, no saben de
lo que hablan y por supuesto todo lo que dicen es inútil. Parka, ¿dónde estás? Dios te
abandonó y no sabes porqué. Por favor Padre si me amas, matame; pero no responde, y
amanece otro día y sabes que no será genial, solo sera otro día en la mierda.
Pero estas vivo, así Dios lo quiere o es el Destino, no importa, porque todo tiene su final.
Dios trino, Dios Uno. Se habla mucho en este día, el de la Santísima Trinidad, sobre el misterio que esconde la naturaleza de Dios. Yo en mi irreverencia ante los misterios, propongo una mirada al mismo: No son tres, sino uno encarnado; cual Dios Padre es Jesus mismo, pero, mas viejo. Es Dios mismo que se hace presente, en este mundo y, a saber en cuantos más... El verdadero misterio a mi modo de ver es el porque en este mundo: ¿por que el mismísimo Creador de la existencia estaría interesado en encarnar, hacerse presente de esta forma en este planeta?, pero, volviendo al misterio de la Trinidad; para mi es simple: es Jesús, su espíritu que es Santo, y es su mente, lo que en realidad me parece se asocia a Dios Padre, pues es considerado como El Arquitecto; es su mente la creadora de nuestra existencia. Por otra parte, cabe en mi mente la idea, de que Dios se encarnara en diferentes avatares de su elección, en diferentes partes del Cosmos; bien sea a la vez, osea al unísono (algo ...