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Entradas

Mostrando las entradas de julio, 2025

El buzo de las piedras preciosas

  Bajaba de la montana, con un traje negro de buzo, solo se veía libre su cara, con unas sandalias y un pequeño bolso de color marrón colgando en la mano izquierda. Se acercaba a un pequeño pueblo costero. Mientras se adentraba todos giraban a verlo, su hedor, no dejaba  cabeza sin pararse a ver. Ojos con reproche se clavaban al cansado buzo. El prosiguió su marcha, debía llegar hasta una tiendecilla al fondo del recorrido de puestos… Se detuvo en la entrada, un cartel rezaba “Casa de empeño”. –¡Pasa!-- le gritó un hombre de barba abundante, robusto para su edad. –¿Qué me tienes hoy?-- –Perlas– contesto agotado, algo hastiado.   –Zambullirse en la mierda es lo tuyo.--   – Eso creo.--  –Bien, 30 dólares…con suerte las venderé en 200. –Suerte.-- Así el buzo vendió su botín una vez más. Se retiró de la tienda como quien se alegra de haber terminado un trabajo duro, alegremente. Cruzó el pueblo con algunas miradas de alivio al ver que se retiraba. Subio la...

Psicosis

Ves, oyes, caminas, comes como alguien normal, solo un problema: no estás seguro si lo que ves, oyes y sientes es real. Tus sentidos ya te han engañado y no te diste cuenta. Pero quienes te rodean no te vieron igual, “actúa raro”, y terminaste en un hospital, uno muy especial. Allí no había salas de cirugías y de rayos X; más parecido a un hotel de paso, solo debes estar: te alimentan con frecuencia, te hablan de emociones, de control, y siempre hay alguien observando tus pasos y anotando. ¿Qué pasó? ¿Cómo llegué aquí? ¿Por qué estoy aquí? No lo necesito, los míos están haciendo un escándalo, pero, estoy bien. Es cierto que necesito descansar, he tenido algunos días difíciles y, tal vez me he apartado un poco, pero estoy bien. Me trajeron aquí, ve tú a saber porque, estoy bien. Luego sales de ese hospital con tanta vigilancia, y los tuyos te miran con esos ojos, abiertos, atentos, como si buscaran algo en los tuyos, estoy bien…y te tratan como si te vieran de nuevo por primera vez, con...

Despecho

Como una niebla, que quiebra los sentidos; el amor se disfraza de esperanza, desesperado por controlar a otro ser más, inquieto por hacer su labor: juntar. Pero es mezquino con las disculpas cuando se va. Solo queda uno, y desecho.  Apartado del éxtasis de la promesa de vivir con otro, el uno se desvanece en cuestionamientos: ¿por qué?, ¿cómo?, ¿dónde?, dos pueden responderlas, uno solo puede preguntar. El color ya no esta, solo queda ese cuarto negro y vacio, donde una pequeña luz que viene del alma ilumina; justo desde el centro del pecho, es tenue, esforzándose por brillar, pero, ya no hay más, solo queda lo esencial porque el otro ya no está. Así que el reto es descubrir cómo continuar. Sea cual sea el precio, continuar. Y comienza la lucha, incansable por las razones, que no son pocas, y ninguna es suficiente. Como pez volviendo al agua, respira la amargura de la soledad.

La fama

Dinero, parejas, proposiciones, el mundo entero, esa casa, ese auto; solo necesito la fama. Esa hermana ramera del prestigio, pero, más difícil de conquistar…el prestigio, se gana con trabajo, no importa el talento, un artista, con trabajo duro, más tarde que temprano tendrá a su espalda al prestigio. La fama, sin embargo, hembra escurridiza. Amante de las excentricidades y los excesos. A la fama hay que honrarla, abastecerla…caprichosa como ella sola te pide todo, y si la quieres conservar le tienes que dar todo.  Triste el día en que el artista se agota de tanto darle a la fama. Agotado, sin ánimos de seguir complaciendola, preguntandose si vale la pena, necesita un refugio: lejos de las funciones, los amantes, los lujos, necesita volver a sentir que es un ser humano, y no el semi-dios que los demás ven a través del velo que a puesto esta maldita entre el artista y los otros. Primero la fama ofrece un calmante, una droga que promete al artista viajar dentro de esta celda invisibl...