Tranquilo… es inofensivo. Así te lo presenta la vida. He visto personas mal, muy mal, pero, no
me pasara a mi, pienso. Sin embargo es cuestión de tiempo verme al espejo y verlos a ellos.
¿Qué me pasó? ¿Cómo llegué aquí? A veces recuerdas el camino. Lo difícil es recordar como
eras antes. Porque ya no eres el mismo. La adiccion te pario. Y te exige más que una madre.
Pero no te ama ni un poco. Lo sabes. Sabes que te llevará a la tumba. La pregunta es si antes
te llevará a la cárcel oa la calle…de todas maneras será un desastre.
No puedes dejarla. Te tiene amarrado en un abrazo. Ambos cayendo al precipicio. Si logras que
te suelte igual te vas a golpear. El problema es que la amas. Es maldita, es mala, mentirosa,
desgraciada, pero es cuanto tienes. ¿Qué más hay? ¿Familia? ¿Amigos? Ellos te han
abandonado y/o pueden hacerlo, ella jamás lo ha hecho. Te prometió el paraíso, lo cumplió,
pero en su mirada sabes que el destino final es el infierno.
Ves un ángel en lo alto, mientras caes él grita SUELTALA. Confías. Lo intentas una vez, y
dos… es inutil; porque no puedo volar, y el ángel está muy lejos.
Así que te aferras más a ella: terminemos esto como lo empezamos, juntos. Pero ella niega con
la cabeza, sonríe, al fin te suelta y dice: solo tu. Maldita, al final me dejaste tendido, destrozado,
y sin nada.